El problema
La compra de alimentación se ha desplazado a tres pantallas distintas. El cliente de comida a domicilio compara tres opciones en Glovo, Uber Eats o Just Eat, evalúa el tiempo de entrega, observa dos fotos del plato más visible, y pulsa. El cliente de e-commerce alimentario investiga marcas pequeñas en Instagram, busca el producto en Google, lee tres reviews, y decide. El cliente del food market físico llega con la decisión casi tomada desde el móvil. La presencia digital determina si la marca o el restaurante existen en cualquiera de los tres momentos.
Cómo lo abordamos
Trabajamos los tres canales con metodologías separadas. Para delivery, optimizamos el perfil dentro de las plataformas con foco en categorización, fotografía profesional, copy de carta y posicionamiento interno. Para e-commerce alimentario y marcas D2C, diseñamos arquitectura de fichas de producto, campañas Performance Max y Shopping, email marketing de retención y estrategia de reactivación de carrito. Para food retail con punto físico, posicionamiento local en Google Maps y campañas geosegmentadas que llevan tráfico cualificado al establecimiento. La meta común es trasladar volumen progresivamente a los canales propios y reducir la dependencia de plataformas intermediarias.